IÑAKI SAN SEBASTIÁN, DIRECTOR GENERAL DE TECNALÍA

 In Conversaciones Baleman

Entrevista a IÑAKI SAN SEBASTIÁN
Director General de TECNALIA

 

Pilar del Río Caballero, Socia Directora de BALEMAN, entrevista a Iñaki San
Sebastián, nombrado recientemente Director General de TECNALIA. Tras
más de 25 años en el mundo tecnológico y desempeñar diversas funciones
en FATRONIK y en TECNALIA, el pasado mes de marzo fue nombrado
máximo responsable ejecutivo de la FUNDACIÓN TECNALIA RESEARCH &
INNOVATION.

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«Estamos consiguiendo que TECNALIA sea un agente de
transformación real de la industria»

Dentro de la actividad que BALEMAN realiza mensualmente de entrevistar a personas
relevantes de la actividad económica del país, quería, primero, felicitarte por tu nueva
etapa como Director General de TECNALIA, y segundo, conocer de primera mano
algunos aspectos de TECNALIA y del mundo tecnológico en general. Hablaremos de
cuál va a ser vuestro Plan Estratégico y las principales líneas de actuación; y, lo más
importante, cuál va a ser tu visión como Director General de una corporación
tecnológica referente como TECNALIA.

A finales del año pasado, el Patronato de TECNALIA diseñó el nuevo Plan Estratégico
que guiará la actividad de la corporación tecnológica hasta el 2020. ¿Cuáles son los
principales retos o las principales líneas estratégicas de este plan de TECNALIA y, por
tanto, tuyos?

Tenemos que conseguir que TECNALIA sea un agente de transformación real de la
industria; es decir, una palanca de transformación. Además, lo tenemos que hacer
tanto con empresas grandes, como Iberdrola, Velatia, Airbus…, como con las pymes.
Tenemos una misión con las pymes; desde el punto de vista de la rentabilidad será
menor, pero hay una componente social muy importante en TECNALIA.
Recientemente, una compañía del sector energético me decía que iba a montar una
empresa nueva y que no encontraba en Euskadi al principal proveedor. Tenemos que
conseguir elevar el nivel. Yo lo que quiero es conseguir que TECNALIA tenga un
impacto en términos de PIB, de empresas diversificadas que crezcan. Esa es mi
aspiración. Queremos que dentro de cinco, de diez años, la contribución de TECNALIA
a la transformación de la industria sea clara y fundamental.

En la actualidad se debate profusamente sobre la Industria 4.0 y la denominada Cuarta
Revolución Industrial. ¿Qué es esta revolución y en qué consiste? ¿Cómo va a afectar a
la generación del bienestar y del empleo?

La Industria 4.0 es una renovación de la estrategia para poder seguir compitiendo en el
ámbito de la industria. Lo que ya está fuera de toda duda es que un porcentaje
relevante, entre un 25% y un 30% del PIB, tiene que ser industrial porque, en la
medida que consigamos ese mix de actividad industrial, generaremos servicios de alto
valor añadido. Eso hace que el conjunto de la economía sea una competitiva a nivel de
país. Y eso pasa por tener ese eje industrial y competir en el mundo; y para que esto
pueda hacerse se necesita de esa estrategia que apueste por una industria
domotizada, flexible, comunicada, sostenible; digital, en definitiva. El gran salto es la
aportación de la digitalización al mundo de la fabricación, al mundo de la industria en
general. Los datos lo van a cubrir todo y actividades que hasta ahora eran sólo
productivas van a generar nuevos servicios, nuevos modelos de negocio. Y, además, va
a hacer que seamos más eficientes. Si queremos seguir teniendo una actividad
industrial –podemos llamarlo fabricación avanzada o Industria 4.0–, se necesita una
nueva revolución industrial. Eso, efectivamente, va a afectar al empleo y, como
siempre que hay un cambio y una revolución, habrá algunos perfiles que dejen de ser
valorados y se necesitarán otros nuevos. No nos podemos oponer. Lo que tenemos
que hacer es estar bien preparados como sociedad para atender a aquellos perfiles
profesionales que puedan quedarse fuera y formar a esos nuevos perfiles que se
puedan necesitar. En tanto en cuanto seamos actores de esa innovación, estaremos en
mejores condiciones para generar esos nuevos empleos.

Siguiendo con este aspecto tan primordial como es el empleo y la formación, se ha
puesto de manifiesto que todavía no han sido enfocados ni creados muchos de los 20
principales trabajos que serán demandados en 2020. En este sentido, ¿cómo valoras el
binomio innovación tecnológica-recursos humanos? ¿Evolucionan de la mano o
pueden llegar a contraponerse?

Más del 60% de los niños y niñas que ahora se incorporan a la escuela va a trabajar en
un puesto de trabajo que actualmente no existe. Creo que tenemos que pasar de una
sociedad de la manufactura a una sociedad de la “mentefactura”. En todos los puestos
de trabajo cada vez va a ser más relevante la componente cognitiva, la componente de
conocimiento que van a llevar. Y eso va a ser absolutamente para todo. Creo que la
innovación va a requerir más perfiles de esas características. Por eso es tan importante
que nos convirtamos, de verdad, en una sociedad del conocimiento; y por eso es tan
importante la educación. Porque no sólo es saber. Lo importante es tener criterio,
saber discernir, ser autocrítico, tener creatividad… Tenemos que formar a personas
capaces de liderar.

Ante la frecuente crítica de que una de las mayores carencias de la universidad y de las
escuelas de negocio es un tratamiento adecuado de las “soft skills” (saber presentar,
saber dirigir, desarrollar la empatía, saber trabajar bajo estrés…), ¿crees que habría
que conseguir personas que dominen tanto la técnica como las habilidades humanas?

Eso es. Lo que necesitamos es que se complementen los equipos. En las organizaciones
hay un concepto que a mí me gusta mucho que es el perfil T de las personas. Cada
persona tiene una parte vertical que, de alguna manera, representa el conocimiento y
la profundidad del mismo, y una parte horizontal, que representa los softs skills a los
que te referías. Al final, todos somos una T, con más o menos palo vertical y horizontal.
Creo que las organizaciones tienen que combinar los perfiles, dependiendo del tipo de
organización. Hay que generar conocimiento técnico, pero también de relación.

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En el último encuentro anual de ELKARGI se debatió sobre “el mundo que nos viene” y
varios expertos y ponentes apuntaron algunas de las nuevas tendencias tecnológicas
que van a definir el futuro más próximo. Desde TECNALIA, ¿te atreverías a apuntar
alguna de esas futuras tendencias tecnológicas?

A nosotros, más que en términos de tendencias, nos gusta hablar de retos. La
innovación tiene que generar nuevas respuestas a problemas que existen. Por tanto,
nos gusta mucho fijarnos en los problemas, en los desafíos que tenemos, como
sociedad, como planeta… Nosotros tenemos identificados seis desafíos. Uno de ellos
es la salud, en general, y el envejecimiento, en particular. Este va a ser un problema de
primera magnitud. Se trata de un problema económico, porque será difícil sostener
ese envejecimiento. Pero la tecnología puede hacer que los costes sean más reducidos.
En segundo lugar está el hábitat, la vida en las ciudades. En todo el mundo se está
produciendo el fenómeno de la migración de la gente hacia las ciudades, y eso genera
unas necesidades urgentes de gestionar esos núcleos de población. Hablamos de las
smart cities, de soluciones para la gestión de residuos, de la energía, del tráfico… Todo
lo que hace referencia a la sostenibilidad. El tercer reto es la digitalización y cómo
afecta a nuestras vidas, a nuestros servicios, cómo respondemos ante ella… La
Industria 4.0 no deja de ser un tema de la digitalización aplicado a la industria. El
cuarto desafío es la energía. Tenemos que seguir optimizando la generación de energía
renovable con otras fuentes –viento, sol, océanos…–, y su integración en las redes. Y
en Euskadi tenemos una gran capacidad para competir, con muy buenas empresas,
desde la generación hasta la distribución. El quinto reto es el mundo de la fabricación
avanzada, la necesidad de seguir compitiendo en fabricación, y el sexto, la escasez de
recursos y el medio ambiente, el cambio climático. Nosotros tenemos proyectos muy
interesantes para buscar materiales alternativos a algunos que ya son escasos y que
tienen una demanda masiva. Son materiales que empiezan a tener ya un valor
geoestratégico.

En la construcción de un mundo más sostenible, el uso eficiente de los recursos
naturales es un concepto fundamental. Y TECNALIA trabaja en esta línea. Un ejemplo
sería la identificación de la nanocelulosa como una tecnología clave al reconocérsele
un gran potencial de creación de valor en múltiples sectores. ¿Qué recorrido puede
tener esta tendencia investigadora relacionada con la nanocelulosa?

Yo no soy experto en nanocelulosa, pero oigo hablar a los técnicos de TECNALIA que si
son expertos en este campo y lo hacen con verdadera pasión. Sin embargo, es
fundamental discernir entre pasión y realidad, porque hay una inversión detrás. Por
eso nosotros cada vez tenemos más relación con la gente de capital riesgo, los
business angels, los families offices… gente que analiza los proyectos desde otro punto
de vista. En el caso concreto que me señalas, ahora mismo vamos a hacer una apuesta,
utilizando la nanocelulosa para la limpieza de aguas donde hay residuos.

TECNALIA apuesta por la especialización tecnológica para ayudar a las empresas a
mejorar su competitividad, especialmente en los sectores de la energía, transporte,
fabricación automatizada y salud. Hemos comentado varios aspectos relacionados con
la energía, el transporte y la industria 4.0. ¿Qué me puedes avanzar de los proyectos
de TECNALIA relacionados con otra actividad en constante evolución como es la salud?

La salud es un aspecto muy amplio, y nosotros nos centramos sobre todo en el ámbito
del dispositivo médico. Creemos que el envejecimiento, y la salud en general, van a
generar la necesidad de nuevos productos y de nuevos servicios asociados. Por
ejemplo, todo lo relacionado con la rehabilitación de las personas que sufren ictus,
hemiplejías… En breve, TECNALIA va a poner en marcha una empresa que diseña
dispositivos para la gente que sufre un ictus. Son soluciones en el ámbito de la
neurorehabilitación, un campo en el que ciencia está avanzando mucho. La idea es leer
las señales del cerebro y transmitirlas al resto del cuerpo.

Los Premios de Periodismo sobre Investigación e Innovación Tecnológica que organiza
TECNALIA alcanzan año tras año un mayor prestigio. ¿En qué sentido está enfocada
esta iniciativa? ¿Es importante la labor de los medios de comunicación como difusores
de la actividad investigadora y tecnológica?

Al final, esto es un ciclo. Creo que hace falta una gran inversión en ciencia, en
tecnología y en innovación porque eso nos va a generar directamente actividad
económica y riqueza. Pero es que, además, demandará servicios jurídicos, demandará
servicios de consultoría…; demandará servicios que, a su vez, generarán otro tipo de
servicios. Todo este conjunto generará riqueza y con los impuestos se podrá pagar la
sanidad, la cultura, la educación y la política social. Pero tenemos que entender que
nos hace falta lo otro para poder tener un estado de bienestar; y es algo que no se
explica lo suficiente. Entonces, para que la sociedad sea consciente, nos hace falta que
la ciencia sea conocida, que se difunda, por lo que agradezco que nos brindes la
oportunidad de explicar qué papel jugamos nosotros dentro de esto. Por eso
organizamos un premio a la difusión de la ciencia y la tecnología; porque es importante
que socialicemos la necesidad de la I+D.

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TECNALIA trabaja intensamente en colaboración con centros de investigación
europeos. ¿Cómo valorarías la situación de la I+D en Euskadi con respecto a Europa?

La situación en Euskadi es razonablemente buena, pero está por debajo de lo que está
ocurriendo en Europa, donde existe una inversión continuada e intensa, tanto pública
como privada, desde muchos años. Euskadi, en los primeros años 80, empezó desde
una posición muy tardía. Desde entonces, durante 35 años, se ha hecho una inversión
constante. Lo que ocurre es que, en este tiempo, el resto de los países, lejos de parar,
han intensificado su apuesta. Si nos comparamos con los países nórdicos podemos ver
que ellos están invirtiendo el 3%, el 3,5%, en algunos casos hasta el 4% del PIB en este
campo, y Euskadi apenas roza el 2%. Pero puedo afirmar que el Sistema Vasco de
Ciencia, Tecnología e Innovación es un sistema reconocido en Europa y con prestigio.

En el marco europeo, e incluso extendiéndolo al mundo global, ¿en qué países y con
qué proyectos colabora TECNALIA a nivel internacional?

TECNALIA es una organización que cree que las oportunidades, los desafíos y el
conocimiento están a nivel global. Por lo tanto, somos una organización muy
conectada al mundo. Nosotros trabajamos habitualmente en decenas de proyectos,
con las principales universidades y empresas de Europa. Tenemos subsidiarias en
Francia, en Italia, en Serbia y también en Colombia y en México. Tenemos una
presencia bastante notable en toda Latinoamérica. Y creemos mucho en las relaciones
de creación de valor, sobre todo conexiones aguas arriba, con el mundo de la
investigación, y aguas abajo, con el mundo de la empresa.

En cuanto a la situación creada por el Brexit, tenemos aún muchas incógnitas pero
todos los sectores de actividad pueden verse afectados. En el ámbito de la tecnología y
de la innovación, los británicos han invertido mucho para reforzar de manera
extraordinaria su sistema tecnológico por medio de los centros catapulta. ¿Qué
implicaciones crees que va a tener el Brexit en la investigación europea y en la que
realiza TECNALIA en colaboración con agentes británicos?

En la época de Margaret Thatcher, el Reino Unido eliminó los centros tecnológicos
porque la primera ministra británica dijo: “Tenemos las mejores universidades del
mundo, la de Cambridge y la de Oxford, y no necesitamos los centros tecnológicos”. El
Reino Unido considera que el conocimiento sale de las universidades y va
directamente a las empresas. Pero un estudio de hace unos años, el informe Hauser,
deja claramente en evidencia que es necesario un instrumento que intermedie entre la
universidad y el mundo de la empresa –que es donde estamos nosotros–, para unir dos
cosas que hablan idiomas distintos, que llevan ritmos distintos. Y eso dio lugar en
Reino Unido a la iniciativa Catapult, que es la creación de centros tecnológicos en
diversos ámbitos. TECNALIA tiene alianzas con ellos, sobre todo con ORE Catapult, que
está en Escocia.

¿Consideras que, en un momento dado, el Brexit puede tener vuelta atrás?

Es un mandato muy claro, ciudadano. Por otro lado, considero que Europa va a ser
tajante, porque puede sentar precedente. Creo que no habrá problemas para los
europeos en su relación con Reino Unido, pero sí de los británicos con respecto del
resto de Europa. Quizá se vayan a limitar algunas cosas. Aunque también es verdad
que hay países europeos que no están en la Unión, como Suiza o Noruega, con los que
tenemos una relación extraordinaria. Son dos países muy poderosos desde el punto de
vista económico; ellos se financian su parte y eso no impide la relación. Por tanto, no
sé lo que va a pasar.

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Recientemente, el Gobierno Vasco ha realizado una adaptación de los programas de
I+D vinculándolos a los resultados que obtengan, y en los que cobra especial relevancia
la colaboración de los agentes de la Red de Ciencia, Tecnología e Innovación. ¿Qué
opinión te merece este cambio? ¿Y cómo se comprueba fehacientemente si existen
estos resultados?

Efectivamente, hay un nuevo decreto que regula al Sistema Vasco de Ciencia e
Innovación. El 18% de los ingresos de TECNALIA procede del Gobierno Vasco por este
concepto. Se trata de una financiación que para nosotros es muy importante, porque
nos permite hacer apuestas a largo plazo y duraderas; y eso, en algunos ámbitos, es
muy importante. Ahora bien, el Gobierno ha hecho una cosa que a mí me parece
fantásticamente bien: ‘yo me comprometo contigo a largo plazo, pero tú tienes que
generar resultados’. Para ver estos resultados tenemos un conjunto de indicadores,
claramente definidos, que son de dos tipos: de excelencia científico-tecnológica y de
impacto. En el primero se incluirían por ejemplo el número de publicaciones, el
número de patentes…, y en el segundo, el número de contratos con empresas. Y
dentro de ese conjunto de indicadores, también hay algunos que tienen que ver con la
cooperación con otros agentes.

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Para concluir la entrevista, y después de agradecerte la atención prestada, una última
pregunta relacionando la Innovación Tecnológica con el Derecho y los temas legales,
en general, que es la actividad de nuestro despacho BALEMAN: ¿Qué aspectos
jurídicos consideras relevantes en relación con la innovación? ¿Un tema sería, por
ejemplo, el de las patentes?

Cuando establezco un proyecto con una empresa, sobre todo si es una pyme, no
puedo ir a una relación de cliente/proveedor –tú necesitas algo, yo te lo hago, tú me
pagas–, sino que tengo que intentar disminuir la incertidumbre que tiene la empresa.
Vamos a riesgo y a éxito compartido: tú pagas una parte y yo pago la otra. Y eso
significa que la parte legal tiene que estar muy clara. En cualquier caso, cuando
nosotros hacemos los proyectos, siempre hay unos resultados y hay que legislar de
quién son, porque se puede dar la circunstancia de que esos resultados valgan
millones de euros. Y luego está la propia gestión de la propiedad industrial, lo que es la
solicitud de patentes, etc. Pero hay otro aspecto muy importante de la parte legal.
TECNALIA tiene un mecanismo de generación de valor muy importante, como es la
creación de nuevas empresas. Actualmente estamos como socio tecnológico en 16
empresas de base tecnológica. No somos un socio capitalista –lo que aportamos es la
tecnología–, pero normalmente tomamos una participación en la compañía. Los socios
e inversores que entran con nosotros valoran el activo, hay una negociación y es una
aportación a la sociedad.

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